viernes, 23 de febrero de 2018

BABY METAL: FENOMENO MUSICAL

¿Cómo contentar a los amantes del pop adolescente a la vez que a los amantes del sonido metal extremo? complicado por no decir casi imposible una fusión semejante capaz de llegar a un amplio público. Pero lo cierto es que a alguien se le ocurrió semejante idea, a un productor llamado Kei Kobayashi, mezclar los dos géneros, y además agrupar a tres componentes femeninas que apenas llegaban a la adolescencia, se podría catalogar perfectamente como un grupo infantil viendo una de sus primeras imagenes promocionales.

Así nació el grupo Baby Metal allá por el  2010 como un subgrupo dentro de la formación de Idol Pop japonés Sakura Gakuin, integrada exclusivamente por chicas menores de 15 años, una fusión musical de j-pop (pop japones) y metal bajo la influencia de grupos como Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, Lady Gaga, Guns N' Roses o Evanescence.

2014 supuso la explosión de su popularidad, convirtiéndose en un fenómeno musical a nivel mundial, comenzando con una gira internacional que incluye Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos, teloneando a Lady Gaga o Metallica.

Su disco homónimo, llegó a ser el más vendido en Estados Unidos en septiembre del 2014 según la revista Billboard. También fue número uno en iTunes tanto en Japón como en Estados Unidos. La revista Metal Hammer llegó a coronar al álbum como el mejor del género en el siglo XXI. Sus videoclips se convirtieron en auténticas sensaciones. Su tema Gimme Chocolate supera actualmente los 74 millones de visitas. Megitsune, otro de los singles de su primer disco, llega a los 42 millones.

La estética también es parte importante del éxito de Baby Metal. Los músicos aparecen con el cuerpo completamente pintado, mientras las cantantes visten como oscuras divas japonesas de pop. Su coreografía esta inspirada en el mundo del Idol Pop japonés. Su escenografía es fundamental y muestra continuas referencias góticas, como estatuas de la Virgen María, presidiendo el escenario. Todo ello forma un espectáculo teatralizado digno de grandes como Alice Cooper, e incluye números irreverentes en los que se llegan a fingir crucifixiones.